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FAMILIA Y ADICCIONES (Parte I: Generalidades en la dinámica de las familias de origen)

Autor: Héctor Adolfo Montoya Padilla , médico psiquiatra, director general y representante legal de la Fundación Mente en Armonía A lo ...

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jueves, 17 de mayo de 2018

FAMILIA Y ADICCIONES (Parte I: Generalidades en la dinámica de las familias de origen)

Autor: Héctor Adolfo Montoya Padilla, médico psiquiatra, director general y representante legal de la Fundación Mente en Armonía

A lo largo de las pasadas décadas el estudio formal y sistémico de la familia ha concluido diferentes modelos para explicar el inicio y progreso de las adicciones en los adolescentes y jóvenes (Alexander, 1975) (Kandel, Kesskler, & Margulies, Antecedentes of adolescent initiation into stages of drug use: A developmental analysis, 1978) (Kandel, Yamaguchi, & Chen, 1992) (Golub & Johnson, 2001) (Kandel D. B., Stages and Pathways of drug involvement: Examining the gateway hypothesis, 2002) (Kandel & Faust, Sequence and stage in patterns of adolescent drug use, 1975). La Fundación Mente en Armonía publicará, con una frecuencia mensual, divulgará una serie de artículos, debidamente sustentados en documentos avalados por la comunidad científica, dentro de sus líneas de investigación Familia y Adicciones, que relacionan las adicciones con las características estructurales y dinámicas de la familia de origen.

Es necesario y justo advertir que la descripción de las características relacionales de éstas familias NO siempre conlleva a adicciones en uno o más de sus miembros, la mayoría de las familias con estos patrones podrán encontrar una homeostasis sin psicopatología; sin embargo, cuando se estudia la familia de origen de las personas adictas, se encuentra una alta coincidencia con las descripciones aquí reseñadas. Por lo tanto, ilustrar y conocer sobre estas dinámicas es importante para fortalecer los programas de prevención de adicciones en poblaciones de mayor riesgo o para incluir en los modelos transdisciplinarios de intervención terapéutica, rehabilitación integral y prevención de recaídas.

Ya desde los tempranos sesentas y setentas Kandel y colaboradores (Kandel D. , Adolescent marihuana use: Role of parents and peers, 1973) (Kandel & Faust, Sequence and stage in patterns of adolescent drug use, 1975) sugerían que frecuentemente hay tres etapas en el uso adolescente de drogas:

  1. Uso de drogas legales, como alcohol y cigarrillo, como principalmente un fenómeno social.
  2. Uso de marihuana en que ya hay una influencia de pares, amigos, conocidos, etc.
  3. Uso de otras drogas ilegales, donde parece depender en gran medida de la dinámica de la familia de origen.

  

ASPECTOS GENERALES EN LA DINÁMICA DE MUCHAS FAMILIAS DE ORIGEN


Francisco Javier Macías realizó en 2007 una investigación sobre “Sustancias de abuso en familias empresarias(Macías Berrocal, 2007) arrojando la siguiente conclusión:



Stanton y colaboradores (Stanton M. , y otros, 2006) revisaron cinco reseñas sobre los factores familiares en la drogadicción (Harbin & Maziar, 1975) (Klagsbrun & Davis, 1977) (Salmon & Salmon, 1977) (Selding, 1972) (Stanton D. , 1979) describiendo un patrón caracterizado por:

  • Madre involucrada en una relación indulgente, apegada, sobreprotectora, abiertamente permisiva.
  • El adicto frecuentemente es el hijo “favorecido” a menudo “malcriado”.
  • En algunos casos la madre declara que el adicto fue “el hijo más fácil de criar”, “bueno”.
  • El adicto describe las relaciones “padre – hijo” como negativas con una disciplina ruda, incoherente o ausente.
  • Padre (s) frecuentemente bebedores.
  • Padre de los adictos varones suele ser distante y/o violento
  • Los hermanos de los adictos masculinos suelen tener mejor relación con el padre (Rosenberg, The young addict and his family, 1971).


Shwartzman (Schwartzman , The addict, abstinence, and the family, 1975) describe dos tipos de padres de adictos:
  • Un hombre autoritario y violento.
  • Un tipo distante que está claramente en segundo lugar después de la madre en lo concerniente al poder dentro de la familia.


En contraste con los hombres adictos, las mujeres adictas (Stanton M. , y otros, 2006):
  • Parecen estar en abierta competencia con las madres, a quienes consideran sobreprotectoras y autoritarias.
  • Los padres suelen caracterizarse como ineptos, indulgentes, sexualmente agresivos y a menudo alcohólicos.
  • La probabilidad de incesto es mucho mayor a lo común


En términos generales se ha señalado una alta incidencia de privación parental en familias de personas adictas, muchas de las cuales han experimentado la separación, abandono, ausencia o la muerte de un progenitor, más comúnmente el padre, antes de los 16 años (Dennehy, 1966) (Stanton M. , y otros, 2006) (Harbin & Maziar, 1975) (Klagsbrun & Davis, 1977) (Rosenberg, The Young Addict and his family, 1971)


Otro aspecto es que el adicto, a pesar de su búsqueda y permanentes alardes de independencia, mantiene fuertes vínculos, muchos de dependencia, con su familia de origen (Stanton M. , Reseña de los informes sobre el lugar de residencia y la frecuencia de contacto familiar entre abusadores de drogas, 2006). Stanton cita el estudio de Vaillant (Vaillant, 1966) el cual reporta que el 72% de los adictos de la muestra aún vivía con la madre a los 22 años de edad, aún a los 30 el 47% vivía con un pariente sanguíneo femenino. El estudio de Crawley (Crawley, 1971) reportó que el 62% de los adictos a los que hacía seguimiento aun vivían con sus padres. Otro estudio, de Zahn y Ball (Zahn & Ball, 1972), señala que el 67% de los 108 adictos a los que hicieron seguimiento en Puerto Rico vivían con los padres o parientes. De 17 reportes que estudian con quien viven los adictos, solamente dos no concluyen la cercanía de los adictos con su hogar de origen.

Stanton & Todd (Stanton & Todd, El modelo terapéutico, 2006) concluyen que suele haber una relación muy estrecha y dependiente entre madre e hijo acompañada por un padre aparentemente distante y excluido, donde el padre suele ser el más contrariado por la adicción del hijo mientras la madre tiende a minimizarla. Frecuentemente hay historia familiar de consumo de alcohol (Smith Stover, 2015). La familia se siente impotente y a menudo culpa a causas externas (amigos, vecindario, etc.) por el problema, en muchas ocasiones siendo el paciente identificado foco de todos los problemas familiares (“chivo expiatorio”), pero a la vez con frecuencia el adicto recibe sobreprotección por parte de la familia y es tratado permanentemente como una persona inútil, e incompetente (las características del “chivo expiatorio” se tratarán en artículos futuros).

En algunos casos podrá decirse que se trata de un funcionamiento interdependiente familia-adicto, donde el fracaso del adicto mantiene la cercanía familiar, la familia necesita del adicto tanto o más como el adicto necesita de ellos. La necesidad de que el adicto no se separe es tan poderosa que la familia soporta conductas destructivas como robos, mentiras, agresiones, en vez de adoptar una posición de firmeza. A partir de las hipótesis de la interdependencia y el miedo a la separación se puede concluir que la adicción tiene muchas características adaptativas y funcionales. El adicto parece independiente pero no lo es, corresponde a una solución paradójica que permite una forma de “seudoindividuación”. Mediante el “ciclo de la droga” la familia se ve involucrada en una representación repetitiva de -abandono y regreso- en que la fase de –abandono- se mitiga mediante “la falta de asertividad del adicto”.


CONCLUSIÓN


Este es el primer artículo de una serie que la Fundación Mente en Armonía hará sobre la relación “familia – adicciones”.

El problema de las adicciones es complejo, es un “problema de frontera” que solo puede ser comprendido y atendido transdisciplinariamente (psiquiatría, neurología, trabajo social, psicología clínica, toxicología, bioética, salud pública y epidemiología, etc.). El papel de la familia es completamente relevante en la multifactoriedad compleja que conlleva al origen, mantenimiento y rehabilitación de la persona con una o más adicciones; por lo tanto, la evaluación e intervención familiar siempre debe hacer parte de un programa preventivo o de rehabilitación integral en adicciones.

El modelo sistémico – familiar ofrece posibilidades para comprender la relación existente entre familias de origen y adicciones, brindando herramientas para detectar poblaciones en riesgo, incluir en programas de prevención y ser uno de los ejes transdiciplinarios en la rehabilitación integral.


En este primer artículo se ilustran generalidades de esta dinámica que se puede resumir brevemente así:
  • Padre ausente, lejano o violento
  • Madre tolerante que puede triangular a uno de sus hijos.


Con el hijo futuro adicto se puede observar una relación de triangulación, donde este frecuentemente “va en rescate de su madre o suple en afecto la ausencia del padre”, creándose una interdependecia madre (o familia) / adicto, lo que dificulta la independencia del paciente identificado, llegando tan solo a una pseudoindependencia. A veces se puede observar en los programas de rehabilitación, como a medida que la persona adicta se recupera, van apareciendo otras dificultades relacionales en la familia o en la pareja de padres, conflictos que estaban eclipsados por estar la familia centrada en los problemas que acarrea el miembro adicto que ha tomado el desafortunado rol de “chivo expiatorio”.

En el próximo artículo sobre esta temática revisaremos brevemente la “caracterización de Blum” de las familias de origen de las personas con adicción.



COMENTARIO FINAL

La Fundación Mente en Armonía desea agradecer a todas las personas que nos han seguido en este Blog, uno de nuestros aportes a la salud mental. Nos ha sorprendido gratamente el acompañamiento permanente de lectores internacionales pues GOOGLE nos ha reportado presencia de Ucrania, Indonesia, Australia, Irlanda, España, USA, Alemania, Suiza, Polonia, México, Argentina, Brasil, Canadá, entre otros, además de Colombia, en nuestro Blog. Muchas gracias a todos. Nos comprometemos a mantener una periodicidad en estos documentos que pueden ser fácilmente trasladados a cualquier idioma. Un fraternal saludo.



REFERENCIAS


Alexander, B. K. (1975). Opiate Addicts and Their Parents. Family Process, 14(4), 499-514.
Crawley, J. A. (1971). A case-note study of 154 outpatients drug addicts over a 17-month period. British Journal of addiction, 66(3), 209-218.
Dennehy, C. M. (1966). Childhood Bereavement and Psychiatric Illness. Br J Psychiatry, 112(491), 1049-1069.
Golub, A., & Johnson, B. D. (2001). Variation in youthful risk of progression from alcohol and tabacco to marijuana and to hard drug across generations. Am J Public Health, 91(2), 225-232.
Harbin, H. T., & Maziar, H. M. (1975). The Families of Drug Abusers: A Literature Review. Family Process, 14(3), 411-431.
Kandel, D. (1973). Adolescent marihuana use: Role of parents and peers. Science, 181(4104), 1067-1070.
Kandel, D. B. (2002). Stages and Pathways of drug involvement: Examining the gateway hypothesis. New York: Cambridge University Press.
Kandel, D. B., Kesskler, R. C., & Margulies, R. Z. (1978). Antecedentes of adolescent initiation into stages of drug use: A developmental analysis. Journal of Youth and Adikescence, 7(1), 13-40.
Kandel, D. B., Yamaguchi, K., & Chen, K. (1992). Stages of progression in drug involvement from adolescence to adulthood: further evidence for the gateway theory. J Stud Alcohol, 53(5), 447-457.
Kandel, D., & Faust, R. (1975). Sequence and stage in patterns of adolescent drug use. Arch Gen Psychiatry, 32(7), 923-932.
Klagsbrun, M., & Davis, D. (1977). Substance Abuse and Family Interaction. Family Process, 16(2), 149-164.
Macías Berrocal, F. J. (2007). Sustancias de abuso en familias empresarias. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Segundo Curso de Formación Básica de Terapia Familiar, Barcelona.
Rosenberg, C. M. (1971). The young addict and his family. Br J Psychiatry, 118(545), 469-470.
Rosenberg, C. M. (1971). The Young Addict and his family. Br J Psychiatry, 118(545), 469-470.
Salmon, R., & Salmon, S. (1977). The causes of heroin addiction - A review of literature. Part II. International Journal of the addictions, 12(5), 679-696.
Schwartzman , J. (1975). The addict, abstinence, and the family. Am J Psychiatry, 132(2), 154-157.
Selding, N. (1972). The Family of the Addict: A Review of the literature. International Journal of the Addictions, 7(1), 97-107.
Smith Stover, C. (2015). Fathers for Change for Substance Use and Intimate Partner Violence: Initial Community Pilot. Family Process, 54(4), 600-609.
Stanton , M., & Todd, T. (2006). El modelo teraéutico. En M. D. Stanton, & T. C. Todd, Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas (págs. 101-133). Barcelona: Gedisa S.A.
Stanton, D. (1979). Drugs and the family: A review of the recent literature. Marriage and Family Review, 2(1), 1-11.
Stanton, M. (2006). Reseña de los informes sobre el lugar de residencia y la frecuencia de contacto familiar entre abusadores de drogas. En M. Stanton, & T. C. Todd, Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas (págs. 326-330). Barcelona: Editorial Gedisa S.A.
Stanton, M., Todd, T. C., Heard, D. B., Kirschner, S., Kleinman , J. I., Mowatt, D. T., . . . Van Deusen, J. M. (2006). Un modelo conceptual. En M. Stanton, & T. C. Todd, Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas (págs. 25-42). Barcelona: Editorial Gedisa S.A.
Vaillant, G. E. (1966). A 12-Year Follow-Up of New York Narcotic Addicts III. Some Social and Psychiatric Characteristics. Arch Gen Psychiatry, 15(6), 599-609.
Zahn, M. A., & Ball, J. C. (1972). Factors Related to Cure of Opiate Addiction among Puerto Rican Addicts. International Journal of the Addictions, 7(2), 237-245.




Sobre el Autor




El Doctor Héctor Adolfo Montoya Padilla es Médico Especialista en Psiquiatría, Magister en Terapia Familiar, Especialista en Adicciones, Magister en Bioética, Director y Representante Legal de la Fundación Mente en Armonía.

Todos los Derechos Reservados Fundación Mente en Armonía.

viernes, 16 de marzo de 2018

Violencia Intrafamiliar: Violencia PSICOLOGICA en la pareja


Por: Héctor Adolfo Montoya Padilla, Psiquiatra

La violencia de género corresponde a cualquier acción o conducta que subvalore o haga daño (emocional y/o físico) a uno (o ambos por la circularidad de las relaciones humanas) de los miembros de la pareja; puede darse durante el noviazgo, durante la vida juntos (conyugalidad) o durante etapas de separación o divorcio (postcoyugalidad). Puede ser de cuatro tipos (1), aunque en la mayoría de los casos no se da una forma pura, sino que suelen ser episodios de una que se sucede con otra:

  • Violencia Fìsica
  • Violencia Pscológica
  • Violencia Sexual
  • Violencia Económica

Aunque la violencia de género se suele definir como aquella que ejerce el género masculino hacia el femenino, son cada vez más los reportes que muestran al género femenino también ejercercièndola hacia el masculino; así mismo, desde luego también se presenta en las parejas LGTBI.

En el presente artículo pretendo profundizar un poco en la Violencia Psicológica, de la manera más sencilla, de tal forma que tú fácilmente puedas estar informado (a) y saberla reconocer. Por experiencia considero que los reportes estadísticos sobre este tipo de violencia suelen estar errados, pues no todas las veces la víctima busca ayuda (pues el sometimiento es característico) o es subestimado cultural y judicialmente, siendo ésta una de las formas de violencia de género más frecuentes de lo reportado.

La ley 1257 de 2008 (2), que dictan normas  para la sensibilización, prevención y sanción de la violencia y discriminación contra las mujeres, define el daño psicológico de la siguiente manera:

Daño psicológico: Consecuencia proveniente de la acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de otras personas, por medio de intimidación, manipulación, amenaza, directa o indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.”

Por su parte el Observatorio Nacional de Violencias define violencia psicológica de la siguiente forma:

Violencia psicológica: Entendida como toda acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de otras personas por medio de cualquier conducta que implique perjuicio afectaciones en la salud psicológica, mental la autodeterminación, la percepción de sí mismo o el desarrollo personal. La violencia psicológica incluye los mecanismos simbólicos para ejercerla como la intimidación y la amenaza”.

La violencia psicológica de pareja también cumple con las características del “Ciclo de la Violencia de Pareja” que ya habíamos descrito en un artículo anterior (https://menteenarmonia.blogspot.com.co/2017/12/violencia-intrafamiliar-el-ciclo-de-la.html) (4) o se presenta en conjunto o alternante con otra forma de violencia, como física, económica y/o sexual.

La violencia psicológica suele llevarse a cabo mediante la intimidación directa, la manipulación o generación de culpa. La víctima siente confusión en cual dirección que deben tomar sus actos, con frecuencia duda de su propia cordura, mantiene miedo, incertidumbre y culpa; y, finalmente, sede a los deseos del victimario. Sin embargo, siempre debes tener en cuenta que en la mayoría de los casos el hacer caso solamente prepara el camino a una solicitud mayor, la violencia, no solo la psicológica, va creciendo en la medida que es permitida y satisfecha. Desde luego, la violencia hay que entenderla también de una manera circular, y la retroalimentación que se da por la víctima, advirtiendo nuevamente que permitirla es alimentarla.

Suelen ser manifestaciones frecuentes y, a veces, sutiles de violencia psicológica:

  • Crítica permanente hacia uno de los miembros de la pareja.
  • Culpabilizar permanentemente a un miembro de la pareja por eventos negativos, así sean fortuitos o por los conflictos que se desarrollen.
  • Celos desmedidos e injustificados.
  • Extremo dramatismo por situaciones que no merecen tanto despliegue emocional.
  • Necesidad de controlar el tiempo del otro miembro de la pareja.
  • Intolerancia al debate o no tener en cuenta la opinión del otro.
  • Minusvalorar las capacidades intelectuales o económicas de la pareja.
  • Dificultar y hasta impedir que la pareja tenga una independencia económica.
  • Bullying.
  • Uso de palabras despectivas y hasta vulgares para calificar la pareja.
  • Amenazas reiterativas de abandono si los deseos no son satisfechos.
  • Culpar la pareja por presentar enfermedad física o mental, desencadenada por presuntamente ésta no satisfacer sus deseos.
  • Establecer alianzas con los hijos como forma de presión.
  • Amenazar con consecuencias económicas si los deseos no son satisfechos.
  • Revisión del celular o redes sociales de la pareja sin autorización de ésta.
  • Instalar aplicaciones para grabar secretamente llamadas en el celular de la pareja o "hackear" sus claves
  • Forzarla a publicar en redes sociales "fotos de los dos juntos" y controlar su actividad en redes.
  • Usar terceros para vigilar la pareja, como el portero del edificio
  • Revisar la agenda de compromisos de la pareja sin autorización de ésta
  • Criticar la forma de vestir de la pareja y obligarla a usar determinada ropa
  • Presencia permanente en los aspectos personales y laborales de la pareja
  • Obligar a la pareja a “rendir cuentas” permanentemente sobre contactos sociales, amistades y uso del tiempo libre.
  • Mantener un estado permanente de irritabilidad.
  • Comparaciones con otras personas, minusvalorando y criticando siempre la propia pareja
  • Búsqueda sexual permanente para “mantener la satisfacción y control” a este nivel
  • Exigir prácticas sexuales que no te agradan.
  • Publicar en la red o compartir con terceros cosas tuyas sin tu autorización expresa.
  • Comentarios denigrantes u ofensivo sobre ti en privado o en público
  • Trato vulgar, a gritos, despectivo y/o humillante
  • No permitir que la pareja desarrolle su proyecto de vida como querer estudiar o trabajar
  • Obligar a la pareja a tomar decisiones respecto a su proyecto de vida contrarias a su deseo.



Dentro de las consecuencias mentales que puede generar la violencia psicológica podemos enumerar, entre otras, afectación de la autoestima, depresión, ansiedad, pánico, abuso de alcohol o sustancias (3); sin embargo, el común denominador es vivir con miedo, confusión, culpa e incertidumbre.

Algo sobre lo que siempre enfatizaré es sobre la importancia de la autonomía, siendo ésta una de las principales expresiones, si no la principal, de la dignidad de la vida humana, medio fundamental para que la vida sea plena y feliz; entendiendo autonomía como el valor de tomar decisiones propias, partiendo siempre de la buena voluntad y el raciocinio. Por ningún motivo tu relación de pareja debe afectar tu autonomía, pues estará afectando tu dignidad y capacidad de ser feliz. Tu actuar, si es verdaderamente autónomo, debe partir de tu buena voluntad, responsabilidad y raciocinio, por lo que tu pareja no debe ser afectada y tampoco ella debe coaccionarte. Una relación sana es la unión de dos autonomías con un propósito de un proyecto de vida en conjunto y autónomo; en mi parecer, el sacrificio de la autonomía de una o ambas partes lleva a la infelicidad, al conflicto, resentimiento y a veces a la violencia.

¿Pero qué hacer?

  • Lo primero es aceptar que no eres feliz en la relación actual de pareja y reconocer que tu individualidad, autoestima y autonomía se están viendo afectadas.
  • Ser consciente que la violencia psicológica no suele tener piso, entre más caso haces, más se te exige.
  • Evitar caer en el descrito ciclo de la violencia de pareja, evitar la escalada o el paso a otras formas de violencia.
  • No permitir que tus hijos intervengan, ya sea por aliarse con uno de los miembros de la pareja, por ser testigos pasivos o porque intervengan directamente.
  • Buscar ayuda especializada y con experiencia que te asesore e intervenga con experticia en la problemática de la pareja en busca de su solución y felicidad.



Recuerda que por ningún motivo la dignidad puede ser menoscabada o las emociones negativas inundarán tu vida de pareja y personal. Por otra parte, también debes tener en cuenta que, aunque los hijos crecen mejor con padre y madre, el ambiente debe ser sano; si en el ambiente familiar hay cualquier forma de violencia, incluida la psicológica, es preferible que crezcan con uno solo de sus padres.

Trabaja tu autoestima, tu autonomía, genera tu proyecto de vida, busca tu felicidad, ya sea solo (a) o en pareja: ¡¡No te minusvalores!! en la Fundación Mente en Armonía te ayudamos a evitar y resolver estas situaciones, a fortalecer tu autoestima y construir una vida autónoma. Comunícate con nosotros y con gusto te asesoramos: fundacionmenteenarmonia@gmail.com - 3176718697


Referencias

1. Observatorio Nacional de Violencia de Género: Ministerio de Salud y Protección Social. http://onviolenciasgenero.minsalud.gov.co/Paginas/home.aspx

2. Congreso de la República: Ley 1527 de 2008. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/ED/GCFI/guia-ross-observatorio-violencia-genero.pdf

3. Ministerio de Salud y Protección Social (2016): Guía metodológica de la Línea de Violencias de Género LVG. Observatorio Nacional de Violencias. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/ED/GCFI/guia-ross-observatorio-violencia-genero.pdf

4. Cubillos A.: El ciclo de la violencia de pareja (2017). Fundación Mente en Armonía. https://menteenarmonia.blogspot.com.co/2017/12/violencia-intrafamiliar-el-ciclo-de-la.html


Sobre el autor:





Héctor Adolfo Montoya Padilla es Médico Psiquiatra, especialista en Adicciones, magister en Terapia Familiar y magister en Bioética.


domingo, 28 de enero de 2018

Adicciones: Adicciones no químicas o a comportamientos ¿las conoces?

Por: Héctor Adolfo Montoya Padilla, Psiquiatra especialista en adicciones y en familia

El tema de los trastornos por adicciones de manera clásica se ha relacionado con sustancias psicoactivas (SPA), que corresponden a las llamadas “adicciones químicas”, centrándose casi toda la investigación en éstas.

Sin embargo, a medida que finalizó el siglo anterior, comenzaron a ser tenidas en cuenta como posibles formas de adicción, que se salían de la toxicología clásica, conductas y comportamientos, que siguen en muchos casos un patrón similar al de una adicción química (a SPA). (1) (2) (3)


Sin embargo, solo hasta 2013 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), incluyó en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), que se supone debe incluir los trastornos mentales existentes, un ítem denominado “trastornos no relacionados con sustancias” ya dentro del capítulo de trastornos adictivos, aunque este ítem hasta la fecha únicamente tiene en cuenta un trastorno de comportamiento adictivo: “el juego patológico”. (4)

Tal vez se ha sido demasiado prudente para reconocer otros comportamientos como adictivos, pero no es fácil pues en la amplia mayoría de los casos estas conductas las compartimos muchas personas, aunque con ciertos límites. ¿en qué momento una conducta común puede ser considerada patológica? ¿Cuándo se pasa de lo normal a lo exagerado, a lo obsesivo y a lo adictivo? Son preguntas difíciles que va más allá de lo psiquiátrico e incluyen lo sociológico, bioético y neurocientífico, por lo que explica el cuidado de la APA para incluir más conductas como posiblemente adictivas. La posibilidad en nuevas adicciones algo hoy en día que genera y generará controversia. (5) (6) (7)

Sin embargo, por mis años de experiencia reconozco que hay multitud de conductas que pueden cumplir características propias de los trastornos adictivos, pero suelen ser subdiagnosticadas y por lo tanto no aparecen en reportes epidemiológicos; pero, merecen atención y tratamiento especializado pues llevan, al igual que las adicciones químicas, a un deterioro biopsicosocial de quien la padece, entorpece o desvía su proyecto de vida, y también afecta su medio social como su familia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a señalar que posiblemente una de cada cuatro personas puede presentar una conducta relacionada con las adicciones sin sustancia. Aunque también debe tenerse en cuenta que muchas conductas que son persistentes en una persona, “exageradas u obsesivas”, tal vez no sean adicciones sino síntoma de otra problemática.

Otro aspecto, sobre el que no me canso de insistir, es que una adicción en la mayoría de los casos “no viene sola”, casi siempre hay otra problemática subyacente que se ha denominado “patología dual”; es decir, la adicción suele ser “la punta del iceberg”, “lo que más ruido hace”, pero de fondo puede haber otro trastorno concomitante que merece atención y tratamiento: tema de la “patología dual” lo desarrollaremos en un futuro artículo.






Pero es un hecho, las adicciones no químicas, comportamentales o no tóxicas existen, mucho más allá de la ludopatía. El cuadro clínico y las funestas consecuencias pueden ser similares a las químicas, salvo el neurodeterioro que pertenece al efecto tóxico se las sustancias psicoactivas. Las similitudes ente estos dos tipos de adicciones incluyen también lo neurofisiológico, pues un neurotrasmisor, la dopamina, que interviene en la percepción de gusto y placer, se ve afectado tanto por sustancias psicoactivas (SPA) como por conductas placenteras que pueden avocar adicción, explicando en parte le necesidad de repetir una conducta que se está transformando en nociva. Lo genético también puede estar incluido y con frecuencia las adicciones tóxicas y no tóxicas pueden ir juntas en la misma persona o entro de una misma familia (recordar la cantidad de máquinas tragamonedas incautadas durante la intervención de la zona del “Bronx” de Bogotá en 2016 (11) (12)).

En diferentes textos se señalan algunas conductas que no están aún “oficialmente” clasificadas como Adicción, pero pueden cumplir en algunos casos características adictivas y deben tratarse como tales, entre ellas stán: (7) (8) (9) (10)


1.    Dependencia a juegos de azar (Ludopatía) ya sea en casinos reales o virtuales
2.    Dependencia a nuevas tecnologías
  • Redes Sociales Virtuales
  • Búsqueda de relaciones por “chat”
  • Internet en general
  • Celular y teléfono
  • Juegos de Video en solitario
  • Juegos de Video en línea (Multiusuario)
  • Especular con monedas virtuales
  • Algunas formas de música electrónica

3.    Dependencia a actividades cotidianas que se exageran
  • Dependencia al trabajo o al estudio
  • Dependencia a la comida
  • Vigorexia o ejercicio exagerado
  • Sexo y Cibersexo
  • Religión o actividades espirituales
  • Deportes de alto riesgo o situaciones de riesgo

4.    Dependencias emocionales
  • Afectivas
  • Manipulación
  • Codependencia

5.    Otros trastornos en el control de impulsos
  • Piromanía
  • Compras
  • Cleptomanía
  • Ira
  • Autolesiones y “Cutting
  • Bullyng
  • Coleccionismo


La gran dificultad estriba en cuando estas conductas pasan de ser “no patológicas” a “excesivas”, “obsesivas” o “adictivas”. Así mismo, es importante diferenciar cuando estas conductas pueden ser síntomas de otro trastorno.

Adaptando arbitrariamente los criterios diagnósticos “oficiales” para ludopatía, es posible considerar  la opción que una persona es adicta a una conducta o comportamiento cuando se presentan varios de los siguientes síntomas:


Sobre el tratamiento debe insistirse en las siguientes pautas:

  • Es necesario que la persona acepte que su conducta ha pasado a ser adictiva y afecta seriamente su vida y la de su contexto familiar.
  • El individuo  afectado debe aceptar que necesita ayuda, que por si solo no puede ya detener la conducta nociva.
  • Lo fundamental es la psicoterapia que debe ser realizada por expertos de experiencia comprobada, con la suficiente dedicación y cuidado.
  • Siempre debe participar un psiquiatra en el tratamiento, pues:
  1. Es absolutamente necesario descartar o confirmar la presencia de otra enfermedad psiquiátrica (patología dual) y dar el tratamiento también a ésta de manera concomitante.
  2. Es absolutamente necesario descartar que el comportamiento exagerado no es síntoma de otro trastorno mental que amerite tratamiento y esté solapado por la “conducta que más ruido hace”.
  3. A veces es necesario el soporte con medicamentos, especialmente al comienzo cuando es necesario estabilizar la persona y ayudarla a detenerse.
  • En algunos casos el tratamiento puede ser ambulatorio, en otros puede ameritar ingreso a institución de internación, especialmente cuando el individuo está muy desestabilizado, no puede detenerse, su seguridad física, económica, mental está en riesgo, hay serio conflicto intrafamiliar que afecta el tratamiento, o la imposibilidad de controlar el acceso a espacios en los que se puede recaer en la conducta adictiva.
  • Todo tratamiento debe incluir la familia del afectado, que de una u otra manera también pueden estar afectados.
  • El tratamiento debe ser integral, pues debe evaluarse y, si es necesario modificar, proyecto de vida de la persona, relaciones interpersonales, uso de tiempo libre, amistades, aspectos emocionales y afectivos, costumbres, aspectos espirituales.
  • Los principios para prevenir recaídas en las adicciones químicas son válidos cuando se adaptan para prevenir la recaída en adicciones no químicas.


En la Fundación Mente en Armonía hay un equipo de expertos en adicciones con amplia experiencia que pueden ayudarte a ti o a tu familiar, comunícate con nosotros, con gusto aclararemos tus dudas: Celular 317-6718697 -  fundacionmenteenarmonia@gmail.com


Sobre el Autor:


Héctor Adolfo Montoya Padilla es Médico Psiquiatra, especialista en Adicciones, magister en Terapia Familiar y magister en Bioética.










Referencias:

1. Griffiths, M. D. (2017). Behavioural addiction and substance addiction should be defined by their similarities not their dissimilarities. Addiction, 112(10), 1718-1720.
2. Sussman, S., Rozgonjuk, D., & Eijnden, R. (2017). Substance and behavioral addictions may share a similar underlying process of dysregulation. Addiction, 112(10), 1717-1718.
3. Kräplin, A. (2017). Conceptualizing behavioural addiction in children and adolescents. Addiction, 112(10), 1721-1723.
4. American Psychiatric Association (APA). (2013). DSM 5: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorder. Washington DC: American Psychiatric Publishing.
5. Laespada, M. T. (2013). ¿Existen las adicciones sin sustancias? Bilbao: Publicaciones de la Universidad de Deusto.
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8. Echeburúa Odriozola, E. (2016). Abuso de Internet: ¿antesala para la adicción al juego de azar online? Madrid: Difusora Larousse - Ediciones Pirámide.
9. Echeburúa, E. (2009). ¿Adicciones... sin drogas? Las nuevas adicciones: juego, sexo, comida, compras, trabajo, Internet (2a. ed.). Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.
10. Echeburúa, E., & Requesens, A. (2012). Adicción a las redes sociales y nuevas tecnologías en niños y adolescentes: guía para educadores. Madrid: Difusora Larousse - Ediciones Pirámide.
11. Diario el Tiempo (2016). El millonario negocio detrás de las maquinitas del 'Bronx'. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16617888
12. Revista Semana (2012). Decomisan máquinas tragamonedas en el “Bronx”- http://www.semana.com/nacion/articulo/decomisan-maquinas-tragamonedas-bronx/266105-3



miércoles, 10 de enero de 2018

Internet: Mujer, redes sociales y Autoestima


Por: Martha Liliana Coronado Portela, Trabajadora Social.


Este escrito está especialmente dirigido a la mujer y el peligro que para su autoestima pueden representar situaciones que con mucha frecuencia se dan en las redes sociales, si ella lo permite.

Tú Mujer, seguramente dentro de sus contactos en redes sociales has recibido invitaciones de personas que conoces, también de otras personas que les puede mover un interés particular como causas animalistas, ambientalistas, sociales o cosas así; pues bien, esto es normal y uno acepta en sus redes sociales a quien quiere y lo que quiere.

Lo que deseo que sepan es que hay un tipo de personas que tienen un doble propósito, pues su idea de fondo es ir a la “caza de mujeres”. Así es como se da este tipo de cosas: este tipo de hombres se pone en contacto con ustedes por medio de las redes sociales, luego comienza a dar “likes” a sus publicaciones fotos y demás, acto seguido se contactara por medio del chat, les mandara mensajes, saludos o cosas así para contactarse con ustedes; si ustedes deciden responder sus mensajes comenzará a hablarles comentando que son hermosas, bellas sus fotografías o que es muy interesante lo que publican en su muro; luego viene a preguntar aspectos de su vida personal y comenzarán a intercambiar información para saber más de ustedes. Cuando siente que han entablado más confianza de manera respetuosa les dirá que es interesante charlar con ustedes y las invitará a tomar un café o si siente que tiene más confianza las invitara a tomar unas cervezas y luego buscará tener sexo. ¿Qué tipo de mujer busca? Le da lo mismo: lindas o por dentro, jóvenes o maduras, exitosas o desdichadas, todas son iguales ante sus ojos. Lo más importante es el sometimiento de su voluntad.


Por su narcisismo incorregible basta que una mujer le evidencie su entusiasmo, su admiración hacia él, que lo haga sentirse irresistible, para que él goce con su aventura.

Desde el lado femenino podría decir que, tengan o no una aventura con ellos, se sienten atraídas en un primer momento o, por lo menos, consideran interesantes a estas personas. Este tipo de “cazadores”, en este caso hombres, suelen ser adictos a la búsqueda y a la conquista, y precisamente ese es su objetivo: conseguir desvelar un nuevo reto, que cuando queda satisfecho ya carece de emociones. Perfil del hombre: parece ser una persona profesional, inteligente, muy culta, estudiosa, interesante, tranquila, con una buena posición.

Una estrategia que utiliza es quererse acercar a ustedes como “un buen amigo”, las hará sentir que se preocupa por ustedes; si decides contarle tus problemas será el hombre más interesado de este mundo. Frases típicas “amiga, eres un excelente ser humano, te mereces lo mejor y siempre esteré feliz de ver tu éxito”.


El amiga” es clave porque luego que consigue lo que quiere, si te enganchas afectivamente, te dirá que "tú eras consciente que él quería disfrutar el momento pero tener una amistad y nada más”. ¿qué pasa si la mujer se engancha con esta persona?: pues algo desagradable, porque luego de acceder a salir con él y tener sexo, entrarás en su lista de la cual echar mano los fines de semana.

¡¡Si te atreves a hacerle un reclamo o hacer planes donde lo incluyas, olvídate!!, porque se hace lo que él quiere y cuando él quiere; si insistes, no te responde los mensajes o las llamadas hasta tiempo después y cuando decide responderte lo hará con el fin de conseguir lo que quiere: no hay ningún tipo de interés más que el satisfacer su propio deseo. Entre las características más importantes que definen al personaje: Adicción hacia la seducción, la conquista, gusto por la fugacidad e improvisación, evitación de establecer vínculos profundos.

En estos casos la mujer es vista como un objeto de consumo, búsqueda constante de emociones, novedad y excitación; para ellos esto se convierte en una compulsión adictiva, haciendo que vivan “enganchados” a una conquista permanente. Pareciera que “Vive el complejo de Edipo vengativamente”, con voracidad desenfrenada: “come mujeres, las devora y las desprecia”.

Ante esta situación, si te enganchas con este tipo de persona, si tu interés era algo estable, lo siento mucho, pues te hará pasar por momentos desagradables con su indiferencia, con sus palabras, te puede hacer sentir que estás mal de la cabeza y fuiste tú quien se creó falsas expectativas; hasta llegarás a pensar que el problema eres tú, que es por tu físico o cosas así, para decirlo de manera práctica: comenzará a menoscabar tu autoestima y seguridad.


¡Mujeres!, quítense de la cabeza que pueden cambiar a una persona que no lo desea; fuera esa falsa expectativa, ¿Qué el adicto a la conquista se va a enamorar de ustedes? En la muy alta mayoría de los casos: ¡No!; ¿Qué dándole el mejor sexo quedara enganchado con ustedes?: ¡menos! nadie cambia por otra persona cuando no quiere, olvídenlo; la mejor forma de acabar con este tipo de adicción es decirles NO; ponerle límites, haciéndose respetar como mujeres, tener dignidad; por más vulnerable que se pueda estar en un momento no se puede perder la autoestima como mujeres, quiéranse, ámense, dense el lugar que merecen, sean la prioridad no la opción del fin de semana, no sigan alimentando su ego si esa inestabilidad e instrumentalización de la mujer te causa dolor.


Bueno, ya tienen un punto de vista, una información que si quieres pueden seguir y compartir con otras mujeres para que no caigan en este tipo de situaciones; cada una sabrá cómo quiere vivir su vida y a quien quiere en ella. Pero no permitan que nadie juegue con ustedes, con sus sentimientos, sus emociones y mucho menos con su dignidad; piensen que se merecen lo mejor: una persona estable, que las ame, las cuide y las respete. Soy consciente que esto no se puede generalizar, pero correr el riesgo suele no valer la pena: tu autoestima y dignidad no pueden por ningún motivo ser menoscabadas.



Trabaja tu autoestima, tu resiliencia, genera tu proyecto de vida: ¡¡No te deprimas!! en la Fundación Mente en Armonía te ayudamos a evitar y resolver estas situaciones, a fortalecer tu autoestima y construir una vida libre. Comunícate con nosotros y con gusto de asesoramos: fundacionmenteenarmonia@gmail.com - 3176718697




Sobre la Autora:



Martha Liliana Coronado Portela es:

Trabajadora Social egresada de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, con experiencia en intervención individual y socio familiar, elaboración de diagnósticos sistémicos a nivel psicosocial e individual.


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